El cálculo del punto de equilibrio permite un análisis de un valor cualitativo importante. Y lo mejor de todo: que es muy sencillo. Explicado llanamente, el punto de equilibrio (también llamado umbral de rentabilidad) permite conocer cuál es el volumen de facturación a partir del cuál una empresa (o unidad de negocio, etc.) comienza a generar beneficios, en función de su estructura de costes. ¿Prometedor, verdad?

punto-de-equilibrio

Os adjuntamos una herramienta muy intuitiva que pretende dar solución a esta cuestión. No obstante, la parte quizás más espinosa no es el cálculo del punto de equilibrio en sí, sino cómo “diseccionamos” nuestra cuenta de resultados entre costes variables y fijos, que fluctúan o no en función de nuestra actividad. Y esto puede ser especialmente laborioso en empresas industriales, con procesos productivos de mayor o menor complejidad, o también en empresas comerciales con carteras de producto amplias y márgenes comerciales muy divergentes entre sí. Pero estas circunstancias no deben mermar el valor del análisis del punto de equilibrio en sí.

¿Nuestra recomendación? Que utilicéis esta herramienta como un elemento más en vuestra toma de decisiones, especialmente en la valoración de escenarios. Por ejemplo, ¿cuál sería el aumento de facturación exigible a nuestra fuerza de ventas si nos planteáramos contratar a un nuevo comercial? Os invitamos a que hagáis vuestras simulaciones y nos hagáis partícipes de vuestras conclusiones.